Las tortugas marinas es un reptil fascinante que ha vivido en los océanos durante más de 100 millones de años. A diferencia de sus parientes terrestres, las tortuga marina pasan casi toda su vida en el agua, adaptadas con aletas potentes, caparazones hidrodinámicos y una increíble resistencia que les permite recorrer miles de kilómetros en sus migraciones. Actualmente existen siete especies reconocidas, cada una con características únicas, pero todas comparten un papel fundamental dentro del equilibrio de los ecosistemas marinos.
Su importancia va mucho más allá de su belleza o valor cultural. Las tortugas marinas ayudan a mantener sanos los pastos marinos, controlan poblaciones de medusas y contribuyen al buen funcionamiento de arrecifes y playas. Cuando una especie de tortuga disminuye, el impacto se propaga por todo el ecosistema, afectando a peces, corales y, en última instancia, a las comunidades humanas que dependen del mar.
Hoy en día, la mayoría de las especies de tortugas marinas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción. Por ello, numerosas organizaciones ambientales, biólogos marinos y proyectos de conservación trabajan activamente para protegerlas. Entender su biología y los riesgos que enfrentan es esencial para su supervivencia —y para la salud de los océanos que todos compartimos.
1. Tipos de Tortuga Marina
Tortuga verde (Chelonia mydas)

La tortuga verde es una de las especies más grandes, conocida por su caparazón liso y su tono verdoso. Habita en aguas tropicales y subtropicales, especialmente cerca de arrecifes y praderas marinas. Su dieta se basa principalmente en pastos marinos y algas, lo que la convierte en una pieza clave para mantener esos ecosistemas saludables.
Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

La tortuga carey destaca por su caparazón con escamas superpuestas y colores llamativos. Vive en zonas coralinas de mares tropicales y es una gran nadadora. Se alimenta sobre todo de esponjas, lo que ayuda a controlar su crecimiento dentro de los arrecifes.
Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)

La tortuga laúd es la especie más grande del mundo y la única sin caparazón duro. Su piel gruesa y flexible le permite sumergirse a grandes profundidades. Habita aguas abiertas y frías, migrando miles de kilómetros. Su dieta se compone casi exclusivamente de medusas.
Tortuga boba (Caretta caretta)

La tortuga boba tiene una cabeza grande y poderosa que usa para romper crustáceos y moluscos. Vive en océanos templados y tropicales, y es una especie muy común en el Atlántico. Es conocida por sus largas migraciones entre zonas de alimentación y reproducción.
Tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea)

La tortuga olivácea, de caparazón verde aceituna, es una de las más pequeñas. Prefiere aguas cálidas y es famosa por sus “arribadas”, eventos masivos donde miles de hembras llegan a una misma playa a desovar. Su dieta es variada, incluyendo peces, crustáceos y algas.
Tortuga plana (Natator depressus)

La tortuga plana se encuentra principalmente en Australia y es poco común a nivel global. Su caparazón es bajo y plano, lo que le da su nombre. Habita aguas costeras poco profundas y su alimentación incluye invertebrados marinos, como moluscos y pepinos de mar.
2. Características de la Tortuga Marina
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Ver en AmazonMorfología
Las tortugas marinas presentan un cuerpo hidrodinámico diseñado para la vida en el océano. Su caparazón, más plano y ligero que el de las tortugas terrestres, reduce la resistencia al nadar. Las extremidades evolucionaron en aletas largas y potentes que permiten recorridos de miles de kilómetros. Aunque pasan la mayor parte del tiempo en el agua, necesitan salir a la superficie para respirar. Su visión está adaptada a entornos marinos, mientras que su olfato es especialmente sensible para detectar alimento a distancia.
Comportamiento
Son animales solitarios y de hábitos migratorios. Muchas especies recorren grandes distancias entre sus áreas de alimentación y sus playas de anidación. Poseen un comportamiento instintivo muy marcado: las hembras regresan a la playa donde nacieron para poner sus huevos, incluso después de décadas. También muestran patrones de actividad asociados a las corrientes oceánicas, la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento.
Alimentación
La dieta varía según la especie, pero en general puede incluir algas, pastos marinos, crustáceos, peces, esponjas y medusas. Su alimentación es clave para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos: las tortugas verdes limpian los pastos marinos, mientras que las laúd regulan poblaciones de medusas. Su método de búsqueda de alimento combina olfato, memoria y capacidad para detectar vibraciones en el agua.
Ciclo de vida
El ciclo de vida de una tortuga marina es uno de los más complejos del reino animal. Comienza cuando las crías emergen del nido y se dirigen al mar guiadas por la luz natural. Pasan sus primeros años en mar abierto, una etapa conocida como “años perdidos”, hasta que alcanzan la madurez. Dependiendo de la especie, pueden tardar entre 10 y 30 años en reproducirse. Su longevidad es elevada, con individuos que pueden superar los 80 años. Las hembras regresan cíclicamente a las playas de anidación para iniciar un nuevo ciclo de reproducción.
3. Características de las Tortugas Marinas
Océanos donde viven
Las tortugas marinas habitan en la mayoría de los océanos del mundo, especialmente en aguas tropicales y subtropicales. Se pueden encontrar en el Océano Atlántico, Pacífico e Índico, así como en regiones cálidas del Mar Mediterráneo. Suelen moverse entre zonas costeras —donde encuentran alimento y áreas de descanso— y aguas más profundas. Cada especie tiene preferencias específicas: la tortuga laúd, por ejemplo, tolera aguas frías y llega incluso a regiones cercanas al Ártico, mientras que especies como la olivácea prefieren costas cálidas y tranquilas para alimentarse y reproducirse.
Migraciones
Las tortugas marinas son conocidas por realizar algunas de las migraciones más largas del reino animal. Muchas recorren miles de kilómetros entre sus lugares de alimentación y las playas donde nacen y anidan. Este comportamiento migratorio está guiado por una combinación de factores: corrientes oceánicas, cambios de temperatura, disponibilidad de alimento y un extraordinario sentido de orientación basado en el campo magnético terrestre. Algunas especies, como la tortuga boba y la laúd, realizan viajes transoceánicos completos. Estas migraciones aseguran que las tortugas aprovechen los recursos de distintas regiones marinas y mantengan su ciclo reproductivo a lo largo de décadas.
4. Reproducción y Nidos
Zonas de reproducción
Las tortugas marinas suelen reproducirse en playas arenosas ubicadas en regiones tropicales y subtropicales. Cada especie muestra preferencia por ciertas zonas: el Caribe, Centroamérica, el Sudeste Asiático, Australia y África occidental son algunos de los puntos más importantes. Lo más fascinante es que las hembras regresan a la misma playa donde nacieron, incluso después de recorrer miles de kilómetros y pasar décadas en el océano. Estas zonas deben tener arena blanda, buena temperatura y poca interferencia humana para que el proceso sea exitoso.
Proceso de anidación
El proceso comienza cuando la hembra sale del agua de noche para evitar depredadores y el calor extremo. Una vez en la playa, busca un área segura y cava un hoyo con sus aletas traseras hasta formar una cámara de nido. Allí deposita entre 50 y 120 huevos, según la especie, los cubre con arena y regresa al mar. Los huevos incuban entre 45 y 70 días, dependiendo de la temperatura, la cual también puede influir en el sexo de las crías: temperaturas más altas tienden a producir hembras.
Amenazas durante la reproducción
La etapa de reproducción es una de las más vulnerables para las tortugas marinas. Los depredadores naturales —como aves, cangrejos y mamíferos— atacan huevos y crías. Sin embargo, las mayores amenazas son humanas: iluminación artificial, urbanización costera, contaminación lumínica que desorienta a las crías, extracción ilegal de huevos, turismo no regulado y destrucción de playas por erosión o construcciones. El cambio climático también afecta, ya que altera la temperatura de la arena y puede desequilibrar la proporción de machos y hembras.

5. Amenazas y Conservación
Contaminación y plásticos
La contaminación marina, especialmente el plástico, es una de las mayores amenazas para las tortugas marinas. Confunden bolsas, redes y desechos con alimento, lo que puede causar asfixia, obstrucciones intestinales o la muerte. Además, los contaminantes químicos presentes en el agua afectan su salud y reproducción, debilitando poblaciones enteras. La limpieza de playas y programas de reciclaje son fundamentales para reducir este riesgo.
Caza ilegal
A pesar de estar protegidas por leyes internacionales, muchas tortugas marinas aún son víctimas de caza furtiva. Se cazan por su carne, caparazón, huevos y grasa, generando un impacto directo en sus poblaciones. La vigilancia, sanciones y concienciación local son esenciales para frenar esta práctica.
Calentamiento global
El cambio climático altera tanto el hábitat como la reproducción de las tortugas. El aumento de la temperatura de la arena afecta el sexo de las crías, mientras que la subida del nivel del mar destruye playas de anidación. También provoca cambios en corrientes oceánicas, afectando las rutas migratorias y la disponibilidad de alimento.
Iniciativas de conservación
Existen numerosos programas de protección y conservación a nivel global. Destacan la vigilancia de playas para proteger nidos, la liberación de crías, la rehabilitación de tortugas heridas y la educación ambiental. Organizaciones internacionales, como WWF y Sea Turtle Conservancy, trabajan en colaboración con comunidades locales para preservar especies y hábitats, asegurando que estas maravillas del océano continúen existiendo para futuras generaciones.
6. Curiosidades sobre las Tortugas Marinas
- Migraciones épicas: Algunas tortugas marinas recorren hasta 20.000 km al año, viajando entre playas de anidación y zonas de alimentación.
- Longevidad sorprendente: Pueden vivir más de 80 años, aunque alcanzar la madurez sexual toma entre 10 y 30 años según la especie.
- Sentido magnético: Se orientan usando el campo magnético terrestre, lo que les permite regresar exactamente a la playa donde nacieron.
- Dieta variada según la especie: Mientras las tortugas verdes comen pastos y algas, las laúd se alimentan casi exclusivamente de medusas, controlando su población.
- Habilidad para respirar bajo el agua: Aunque necesitan salir a la superficie, pueden permanecer hasta 5 horas bajo el agua durante el descanso o hibernación.
- Reproducción sincronizada: La tortuga olivácea realiza las famosas arribadas, donde miles de hembras ponen huevos en la misma playa durante la misma noche.
- Caparazón protector y aerodinámico: Su diseño les permite nadar rápido, pero también protege órganos vitales frente a depredadores.
- Impacto ecológico: Actúan como “jardineras del mar”, manteniendo pastos marinos y arrecifes saludables y regulando poblaciones de medusas y otros organismos.
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7. Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuánto vive una tortuga marina
Las tortugas marinas pueden vivir entre 50 y 80 años, dependiendo de la especie. Alcanzan la madurez sexual entre los 10 y 30 años y algunas hembras regresan a la misma playa donde nacieron para reproducirse durante décadas.
¿Qué comen las tortugas marinas?
Su dieta depende de la especie:
- Tortuga verde: pastos marinos y algas.
- Tortuga laúd: medusas.
- Tortuga carey: esponjas y pequeños invertebrados.
¿En qué océanos se encuentran?
Habitan la mayoría de los océanos del mundo, especialmente en aguas tropicales y subtropicales del Atlántico, Pacífico, Índico y Mar Mediterráneo. Algunas especies, como la laúd, pueden llegar a aguas más frías.
¿Por qué están en peligro?
Las tortugas marinas están amenazadas por:
- Plásticos y contaminación marina.
- Caza ilegal de carne, huevos y caparazón.
- Cambio climático, que afecta la temperatura de incubación y playas de anidación.
- Depredadores naturales y pérdida de hábitat.
¿Cuántos huevos ponen las tortugas marinas?
Una hembra puede poner entre 50 y 120 huevos por nido. La incubación dura entre 45 y 70 días, dependiendo de la temperatura de la arena, que también influye en el sexo de las crías.
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